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locuras1000:

*-*       Padre friki .. niño friki .. mola

JAJAJA PADRE FRIKI *-* LE HACE KAMEHA A SU HIJO X’D

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*-*       Padre friki .. niño friki .. mola

JAJAJA PADRE FRIKI *-* LE HACE KAMEHA A SU HIJO X’D

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jajajaja son buenisimos

(Fuente: mister-popohd, vía mister-popohd)

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'They're great, they're very happy together.' - Harry Judd.

'They're great, they're very happy together.' - Harry Judd.

(Fuente: lauuwmcfly, vía dougstyles)

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Love is having the most respect in the world for that one girl. You think everything she does is just absolutely amazing, even if it is just average stuff.

Love is having the most respect in the world for that one girl. You think everything she does is just absolutely amazing, even if it is just average stuff.

(Fuente: dailymcfly, vía dougstyles)

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Siempre creí que vivir solo consistía en hacer lo que a uno le diera la gana, pero consiste justamente en lo contrario. El otro día, por ejemplo, puse en el periódico, contra mi voluntad, un anuncio por palabras que decía así: “Asturiano vicioso, piececitos pequeños, supermiembro garantizado. Llámame”. No soy asturiano, ni vicioso y calzo un 42. Lo copié todo de la sección de contactos. Además, odio esta clase de reclamos, no sé por qué lo hice. O quizá sí: por vivir solo. Cuando estaba con mi mujer, en lugar de hacer disparates veía la televisión, que es lo que de verdad me gusta. Pero entonces no lo sabía: entonces soñaba con una vida de aventuras nocturnas, me imaginaba recorriendo la Gran Vía a las doce de la noche, tomando copas aquí y allá, contratando prostitutas que, lejos de cobrarme, me entregarían la recaudación implorándome que volviera a visitarlas. Luego, nunca fui a la Gran Vía por la noche, me da miedo salir a esas horas, así que me quedaba en casa, igual que cuando estaba casado, viendo los programas que antes veía con mi mujer, sólo que sin poderle echar la culpa a nadie. A mí me gusta lo más tirado de la tele, pero con coartada, y la coartada entonces era ella. De manera que qué iba a hacer; un día arrojé el aparato a la basura porque me pareció que un soltero con tele es dos solteros, y puse el anuncio del asturiano vicioso. En seguida empezaron a llamarme seres completamente repugnantes preguntando por el precio. Yo los mandaba a todos a la mierda, no se daban cuenta de que no era una cuestión de dinero, sino que lo que de verdad necesitaba yo era amor o, mejor que eso, costumbre. Muchos matrimonios han fracasado por lo mal vista que está la costumbre cuando es la salsa de la vida. Mi mujer y yo estábamos habituados el uno al otro y ya no necesitábamos ni hablar. De hecho, cuando decidí separarme llevábamos un mes sin decirnos nada.

La gente cree que los matrimonios tienen que hablar para mantenerse en forma, pero eso es mentira: se habla cuando no se tiene nada que decir. Yo en la oficina, por ejemplo, no paro de contar historias porque mis compañeros ni me van ni me vienen. Sin embargo, en la iglesia permanezco callado, porque las cosas que tengo que confesar a Dios son tan esenciales que sólo en el silencio se articulan. De todo esto me doy cuenta ahora, claro. Cuando estábamos juntos, la odiaba porque creía que ella era la culpable de no hacer lo que me diera la gana, aunque no sabía qué es lo que me daba la gana, excepto lo de ir a la Gran Vía a contratar prostitutas, o a dejarme contratar por ellas, lo que en el fondo no es más que una fantasía un poco tonta. Es importante, pues, que las parejas silenciosas no se dejen engañar por toda esa propaganda, que hasta la Reina, cuya obligación es ser neutral, ha dicho en el libro de Pilar Urbano que los matrimonios tienen que hablar, o sea, que la Monarquía se ha puesto también del lado de la conversación. De manera que si uno no habla acaba sintiéndose un bicho raro y tarde o temprano se divorcia.

De manera que, aunque nunca he hablado tanto como ahora, jamás me he sentido tan vacío, tan torpe. Echo de menos las horas que pasaba en el sofá viendo la tele junto a ella; a veces, me acercaba la mano distraídamente y yo, tomándola entre las mías, le contaba mecánicamente los dedos, primero del pulgar al meñique, luego del meñique al pulgar, siempre con idéntico resultado. Daría cualquier cosa por dejar de ser un asturiano vicioso con supermiembro garantizado y volver al silencio del matrimonio. Hay gente que sale por la noche porque no tiene con quien quedarse, del mismo modo que hay quien habla porque no tiene qué callar. Total, que a ver si promocionamos un poco el silencio. Por mi parte, no tengo nada que añadir. Muchas gracias.

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Archivos Hedonistas: Cuento, Juan José Millás  (via hachedesilencio)

(vía hachedesilencio)

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Siempre creí que vivir solo consistía en hacer lo que a uno le diera la gana, pero consiste justamente en lo contrario. El otro día, por ejemplo, puse en el periódico, contra mi voluntad, un anuncio por palabras que decía así: “Asturiano vicioso, piececitos pequeños, supermiembro garantizado. Llámame”. No soy asturiano, ni vicioso y calzo un 42. Lo copié todo de la sección de contactos. Además, odio esta clase de reclamos, no sé por qué lo hice. O quizá sí: por vivir solo. Cuando estaba con mi mujer, en lugar de hacer disparates veía la televisión, que es lo que de verdad me gusta. Pero entonces no lo sabía: entonces soñaba con una vida de aventuras nocturnas, me imaginaba recorriendo la Gran Vía a las doce de la noche, tomando copas aquí y allá, contratando prostitutas que, lejos de cobrarme, me entregarían la recaudación implorándome que volviera a visitarlas. Luego, nunca fui a la Gran Vía por la noche, me da miedo salir a esas horas, así que me quedaba en casa, igual que cuando estaba casado, viendo los programas que antes veía con mi mujer, sólo que sin poderle echar la culpa a nadie. A mí me gusta lo más tirado de la tele, pero con coartada, y la coartada entonces era ella. De manera que qué iba a hacer; un día arrojé el aparato a la basura porque me pareció que un soltero con tele es dos solteros, y puse el anuncio del asturiano vicioso. En seguida empezaron a llamarme seres completamente repugnantes preguntando por el precio. Yo los mandaba a todos a la mierda, no se daban cuenta de que no era una cuestión de dinero, sino que lo que de verdad necesitaba yo era amor o, mejor que eso, costumbre. Muchos matrimonios han fracasado por lo mal vista que está la costumbre cuando es la salsa de la vida. Mi mujer y yo estábamos habituados el uno al otro y ya no necesitábamos ni hablar. De hecho, cuando decidí separarme llevábamos un mes sin decirnos nada.

La gente cree que los matrimonios tienen que hablar para mantenerse en forma, pero eso es mentira: se habla cuando no se tiene nada que decir. Yo en la oficina, por ejemplo, no paro de contar historias porque mis compañeros ni me van ni me vienen. Sin embargo, en la iglesia permanezco callado, porque las cosas que tengo que confesar a Dios son tan esenciales que sólo en el silencio se articulan. De todo esto me doy cuenta ahora, claro. Cuando estábamos juntos, la odiaba porque creía que ella era la culpable de no hacer lo que me diera la gana, aunque no sabía qué es lo que me daba la gana, excepto lo de ir a la Gran Vía a contratar prostitutas, o a dejarme contratar por ellas, lo que en el fondo no es más que una fantasía un poco tonta. Es importante, pues, que las parejas silenciosas no se dejen engañar por toda esa propaganda, que hasta la Reina, cuya obligación es ser neutral, ha dicho en el libro de Pilar Urbano que los matrimonios tienen que hablar, o sea, que la Monarquía se ha puesto también del lado de la conversación. De manera que si uno no habla acaba sintiéndose un bicho raro y tarde o temprano se divorcia.

De manera que, aunque nunca he hablado tanto como ahora, jamás me he sentido tan vacío, tan torpe. Echo de menos las horas que pasaba en el sofá viendo la tele junto a ella; a veces, me acercaba la mano distraídamente y yo, tomándola entre las mías, le contaba mecánicamente los dedos, primero del pulgar al meñique, luego del meñique al pulgar, siempre con idéntico resultado. Daría cualquier cosa por dejar de ser un asturiano vicioso con supermiembro garantizado y volver al silencio del matrimonio. Hay gente que sale por la noche porque no tiene con quien quedarse, del mismo modo que hay quien habla porque no tiene qué callar. Total, que a ver si promocionamos un poco el silencio. Por mi parte, no tengo nada que añadir. Muchas gracias.

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Archivos Hedonistas: Cuento, Juan José Millás  (via hachedesilencio)

Lo mejor que he leído en mucho tiempo.

(vía hachedesilencio)

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McBusted, the SUPERGROUP

(Fuente: ashemmings, vía dougstyles)

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HAHAHAHHA 😂😂😂

(Fuente: lolgifs.net, vía jaidefinichon)

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(Fuente: evgeng, vía jaidefinichon)

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#LOL